Si nos introducimos brevemente en la historia del anillamiento, un primer dato anecdótico nos remonta al siglo XVIII, cuando en una laguna de Gerona se recogió un ave anillada en Irlanda. Este hallazgo (carente de interés científico al no poseer la anilla remite ni numeración) lo hizo constar el Notario del Condado de Ampurias en un manuscrito fechado en 1777, en el que dice que un ave, posiblemente un pato, portaba en su pata "un pedazo de latón en el cual dos o tres años antes habían grabado unas letras que manifestaban: que el ave aquella había sido cogida en Irlanda".

Anillamiento de pollo de gaviota patimarilla (Larus
michahellis) con anilla de PVC
Desde entonces existe constancia de otras experiencias de anillamiento en distintos países europeos, pero es en 1899 cuando en Dinamarca se practican los primeros anillamientos científicos de la historia a manos del danés Mortensen. En España será a partir de 1952 cuando se lleven a cabo las primeras campañas importantes de anillamiento con el remite de la sociedad vasca "Aranzadi", remite que, actualmente y con carácter excepcional, aún se utiliza en reconocimiento a la labor pionera de esta sociedad. Dos años más tarde se crea la Sociedad Española de Ornitología (SEO). En 1957 se crea el Centro de Migración de Aves, en 1982 la Junta Nacional de Anillamiento de Aves y en 1983 la Oficina de Anillamiento.
El intercambio de datos y la coordinación entre España y el resto de Europa se viene realizando a través del Comité Europeo para el Anillamiento de Aves (EURING), creado en 1963 y con sede en Holanda, donde funciona desde 1975 un Banco de Datos que almacena la información sobre las aves anilladas en nuestro continente.